En julio de 2026 se confirmó un caso de rabia en un gato doméstico en el partido de Pilar. Es el tipo de noticia que conviene leer con calma: no significa que haya un brote, pero sí que el virus sigue circulando en el área metropolitana y que la vacunación antirrábica no es un trámite burocrático.

Escribí esta nota para explicar cómo está hoy la situación en Buenos Aires, qué hay que hacer si tu perro o tu gato tuvo contacto con un murciélago, y por qué el gato que “no sale nunca” también necesita la vacuna.

Cómo está la situación hoy

En la Ciudad de Buenos Aires, la rabia en animales domésticos está controlada. El reservorio del virus en nuestra zona no son los perros callejeros, como pasa en otros países, sino los murciélagos insectívoros, que son animales silvestres y conviven con nosotros en la ciudad sin que lo notemos.

El riesgo real es el pasaje del virus del murciélago al animal doméstico. Un murciélago enfermo pierde la capacidad de volar y termina en el piso de un patio, un balcón o un palier. Ahí es donde aparece el gato, que lo caza o juega con él.

El caso de Pilar es justamente eso: un gato doméstico que dio positivo, con las autoridades secuenciando la muestra para determinar si la variante era la aérea (de murciélago) o terrestre.

La rabia tiene una particularidad que la separa de cualquier otra enfermedad que veamos en la clínica: la letalidad es del 100%. Una vez que aparecen los signos, no hay tratamiento. Todo lo que se puede hacer es antes.

El gato de departamento también está en riesgo

Es la parte que más me interesa remarcar, porque es la que más resistencia genera.

La mayoría de los tutores de gatos de interior asumen que la antirrábica no les corresponde. El razonamiento es lógico pero incompleto: el gato no sale, pero los murciélagos entran. Un balcón, una ventana sin tela mosquitera, un patio interno, una terraza compartida. El gato es un cazador y un murciélago en el piso es una presa fácil.

A esto se suma que en muchos casos el contacto pasa desapercibido. El tutor no vio nada. Se entera cuando encuentra el murciélago muerto, o directamente no se entera nunca.

Y hay un punto legal: en Argentina la vacunación antirrábica es obligatoria para perros y gatos, a partir de los 3 meses de edad y con refuerzo anual de por vida. No es opcional según el estilo de vida del animal.

Qué hacer si tu mascota tuvo contacto con un murciélago

Esta es la parte práctica, y conviene tenerla clara antes de necesitarla.

El contacto puede ser directo (mordedura, juego, rozamiento) o indirecto (encontrar un murciélago vivo o muerto dentro de casa, sin haber visto qué pasó). En los dos casos el protocolo es el mismo. No hay que asumir que si no hubo mordedura visible no hubo exposición.

Los pasos:

  • No toques el murciélago con las manos. Usá guantes, o una pala y un recipiente. Si está vivo, no intentes atraparlo vos.
  • Guardá el murciélago, vivo o muerto, y llevalo al Instituto de Zoonosis Luis Pasteur para su análisis. Es la única forma de saber si había virus.
  • Llevá al animal expuesto al Instituto Pasteur, en ayunas y sin turno previo.
  • Si además hubo contacto con una persona, esa persona debe presentarse con el murciélago en el Pasteur y luego dirigirse al servicio de profilaxis antirrábica del Hospital Carlos Durand.

Lavar la herida con abundante agua y jabón, si la hay, es la primera medida y se hace antes de salir de casa.

Dos plazos que se confunden todo el tiempo

Hay dos situaciones distintas que se suelen mezclar, y los tiempos son diferentes en cada una.

Animal expuesto a un murciélago. Acá el animal es la posible víctima. No se lo vacuna después de la exposición: hay que llevarlo al Instituto Pasteur, que evalúa el caso y define el control que corresponde.

Animal agresor (perro o gato que mordió a una persona). Acá el animal es el posible transmisor. Se realiza un período de observación veterinaria de 10 días a partir del día de la agresión, que es el día 1. Durante esa observación no se aplica vacuna antirrábica, porque interferiría con la interpretación del cuadro.

El período de incubación de la rabia va aproximadamente de 30 a 60 días entre el contacto y la aparición de los signos, lo que explica por qué la observación y el seguimiento son tan importantes.

La vacuna

La antirrábica se aplica a partir de los 3 meses y se refuerza todos los años. Es una vacuna de las llamadas esenciales: se da a todos los perros y gatos, independientemente del estilo de vida, la raza o si salen o no de la casa.

Si tu cachorro o gatito todavía está con el plan inicial, en la calculadora de calendario de vacunación podés poner la fecha de nacimiento y te salen todas las fechas, incluida la antirrábica.

Si el caso es otro —arrancaste tarde, se te pasó un refuerzo, adoptaste un adulto sin libreta— lo expliqué en detalle en esta nota sobre cuándo vacunar.

Vacunación antirrábica a domicilio

Aplico la antirrábica en tu casa, con examen clínico previo y libreta firmada y sellada.

Para los gatos tiene una ventaja concreta: la vacunación anual es de las pocas razones por las que un gato sano tiene que ir al veterinario, y es exactamente el tipo de visita donde el traslado no aporta nada y el estrés sí resta. Podés ver cómo trabajo con felinos en la página de medicina felina.

Si tu perro o gato tuvo contacto con un murciélago, escribime igual para orientarte, pero el circuito del Instituto Pasteur no lo reemplaza una consulta a domicilio: en ese caso hay que ir.


Diego Rébola

Médico Veterinario, M.N. 8969. Especialista en Medicina Felina. Atiendo perros y gatos a domicilio en Palermo, Recoleta y barrios cercanos de CABA desde 2013.

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